Angiolipoma gigante de muslo, ¿Será posible?: A propósito de un caso
Resumen
Introducción
Las lesiones lipomatosas son un conjunto de tumores benignos que pueden afectar distintos tejidos, ya sea blandos, óseos, articulaciones y vainas tendinosas1. Los angiolipomas representan entre el 5 y 17 % de estas lesiones, y comprometen a los tejidos blandos2. Tienden a ser de pequeño tamaño, y se ubican preferiblemente en tejidos subcutáneos de antebrazos de pacientes masculinos jóvenes1-2. Es muy escasa la literatura de este tipo de patologías, y aún más cuando queremos referirnos a masas de gran tamaño y en pacientes femeninas de más de 60 años.
Objetivo
Es el objetivo de este trabajo presentar el caso atípico de angiolipoma gigante de muslo en una paciente femenina mayor, su diagnóstico y resolución.
Materiales y métodos
Presentamos el caso de una paciente femenina de 69 años con una tumoración grande a la palpación, duroelastica, semimovil y que genera un dolor sordo en muslo izquierdo de 4 años de evolución. Sin antecedentes relevantes al caso. Trae consigo un estudio de resonancia magnética nuclear de dicho muslo donde se aprecia una gran formación tumoral encapsulada, profunda que desplaza planos musculares, y de la misma intensidad que el tejido adiposo.
Resultados
Se realizó una escisión quirúrgica amplia de la tumoración con parte de tejido muscular adherido a la misma. La pieza tumoral medía 27 cm x 12,7 cm x 5,8 cm, tenía un color amarillento, textura untuosa y una cápsula que la envolvía con algunas estructuras vasculares en la periferia. La pieza fue enviada a anatomía patológica, donde concluyeron el diagnóstico de angiolipoma, y ausencia de proliferaciones atípicas.
Conclusión
Los angiolipomas son tumores lipomatosos benignos que afectan a tejidos blandos. Son poco frecuentes representando entre el 5 al 17% de todos los lipomas. Suelen surgir en los tejidos subcutáneos afectando generalmente después de la pubertad a pacientes masculinos de la 2° a 3° década de vida. Dos tercios de los casos suelen ubicarse en el antebrazo, mientras que el resto puede estar en localizaciones diversas. Se manifiestan macroscópicamente como nódulos subcutáneos encapsulados pequeños de color amarillento con áreas rojizas correspondientes a vasos. Son de crecimiento lento, y pueden ser dolorosas a la palpación1-2.
Histológicamente están compuestos por 2 elementos tisulares predominantes, adipocitos maduros y estructuras vasculares intercaladas. Éstos vasos son capilares de pequeño calibre y a menudo contienen trombos de fibrina1-2. Cuando es hipovascularizada puede dificultarse su diferenciación de un lipoma, pero la existencia de trombos de fibrina marca la distinción. Contrariamente, al ser hipervascularizada, la presencia del componente lipomatoso la diferencia de un hemangioma1. Nuestro caso, aunque respetaba los parámetros microscópicos clásicos, tanto la macroscopía como la epidemiología eran ajenos a lo descripto en la literatura.
Clínicamente se divide a los angiolipomas en infiltrantes y no infiltrantes3. Los infiltrantes son de localización profunda y rara vez están encapsulados. Por el contrario, los no infiltrantes son más superficiales y suelen tener capsula. Ambos pueden causar dolor sordo. Histológicamente no varían, a excepción de que los no infiltrantes suelen contar con mayor cantidad de trombos de fibrina en sus vasos. Ambos tipos suelen estar exentos de zonas de necrosis isquémica debido a su rica vasculatura colateral. Y signos de malignidad como atipia, pleomorfismo y figuras mitóticas no suelen encontrarse1-3. Concordante a lo hallado en nuestro caso.
Se utiliza resonancia magnética nuclear para su diagnóstico inicial, pero el definitivo es mediante anatomía patológica. La escisión quirúrgica es el tratamiento curativo, como enucleación para los no infiltrantes, o escisiones amplias para los infiltrantes. No se han documentado recurrencias locales, ni metástasis ni transformaciones malignas1-3.