Fractura de cadera en miembro previamente amputado. ¿Cómo posicionar al paciente? Reporte de 3 casos.
Resumen
Antecedentes:
La fractura de cadera en miembros amputados es un desafío que se presenta cuando hay que posicionar al paciente y reducir la fractura. No se trata de una asociación frecuente; se informan tasas de pacientes previamente amputados con fractura de cadera homolateral cercana al 3% [1]. La literatura es escasa y no hay un consenso de cuál es la manera correcta de colocar al paciente y reducir la fractura. El tipo de fractura nos ayuda a elegir el método a emplear para lograr una óptima reducción [2-7]. Reportamos 3 casos de pacientes con fractura de cadera en extremidad amputada, describiendo la planificación preoperatoria para reducir la fractura y los resultados obtenidos.
Objetivos:
Cuando un paciente amputado de miembro inferior sufre una fractura de cadera: ¿Cómo lo posicionamos? ¿Qué métodos de reducción empleamos? Describimos nuestra experiencia en el tratamiento de estos pacientes.
Métodos:
Estudio con nivel de evidencia 4 (Oxford-CEMB) [8]. Reporte de tres casos de fracturas de cadera en pacientes previamente amputados, tratados en nuestro Servicio. Se utilizó la base de datos. Los métodos de diagnóstico elegidos fueron radiografías simples y Tomografía computada (TAC). Se clasificaron las fracturas mediante el sistema AO [9] y la clasificación según Garden para fracturas mediales [10]. Se hizo seguimiento radiográfico.
Resultados:
Realizamos osteosíntesis en los tres casos. Dos pacientes con amputación infrapatelar, sin equipamiento protésico (caso 1 y 2) y uno con una amputación supracondílea, que había abandonado el uso de la prótesis un año previo a la fractura (caso 3). La causa de la amputación de dos pacientes fue traumática (caso 1 y 3) y la restante vasculopatía crónica. Los pacientes fueron estudiados con radiografías de cadera y muñón convencionales; a dos se le realizó TAC para clasificar la fractura (caso 2 y 3). Dos eran fracturas laterales de cadera (31-A3, caso 1; 31-A1, caso 3) y una medial (AO 31-B2, Garden II, caso 2).
Utilizamos tracción esquelética transtibial en los casos infrapatelares y en el restante un soporte bajo el muslo, con control de la rotación y tracción manual. En el caso 1, se logró una adecuada reducción mediante tracción esquelética continua ya que la fractura estaba desplazada. La osteosíntesis utilizada fue distinta en todos los pacientes: un clavo cervicodiafisario largo de fémur en el caso 1; tornillos canulados en el caso 2 y un clavo placa DHS en el caso 3. Se utilizó arco en C durante la cirugía. Cursaron el postoperatorio sin complicaciones. Ningún paciente logró equiparse en el postoperatorio.
Conclusiones:
Ante el caso de una fractura de miembro inferior en estos pacientes, es relevante definir si se trata de una fractura desplazada o no. En caso de no estar desplazada, puede posicionarse el paciente con un realce debajo del muñón manipulando tracciones y rotaciones o con tracción esquelética según el muñon. En caso de fracturas desplazadas, debemos tener en cuenta el nivel de amputación, el estado de partes blandas y la calidad ósea remanente, a fin de determinar el uso de una tracción esquelética o de partes blandas cuando sea posible. Debe considerarse el tratamiento incruento o la reducción abierta de las fracturas en casos de miembros con amputación supracondílea que presenten mal estado de partes blandas, escaso remanente óseo o signos de osteopenia.