Artroplastía total de cadera fallida con protrusión de copa acetabular intrapélvica. Revisión con abordaje Ilioinguinal en agudo. Presentación de un caso.
Resumen
Antecedentes: la protrusión intrapélvica de la copa acetabular es una complicación grave de una artroplastía total de cadera. La revisión conlleva una dificultad técnica desafiante para cualquier cirujano que se enfrenta a este problema. La utilización del abordaje ilioinguinal para control de daños intrapélvico da la posibilidad de realizarla minimizando las complicaciones propias del procedimiento.
Objetivo: reportar un caso exitoso de revisión de artroplastía total de cadera en la cual se utilizó el abordaje ilioinguinal para la remoción de una copa acetabular cementada protruída intrapélvica, a un mes de la cirugía primaria, complementando el abordaje posterolateral que se utiliza para la reconstrucción.
Métodos: paciente femenina de 73 años de edad con osteoartrosis de cadera izquierda que, durante el procedimiento de reemplazo total de cadera primario híbrido, en el tiempo del fresado acetabular, se complicó con una fractura aparentemente contenida de la fosa acetabular. En el intraoperatorio se decidió cambiar la indicación inicial, y colocar una copa cementada, con injerto óseo de cabeza femoral para rellenar el defecto. Luego de un mes postoperatorio, la paciente refirió dolor súbito, con acortamiento e impotencia funcional del miembro inferior operado. Se solicitaron rx iniciales y se objetivó la protrusión protésica intrapélvica. Como estudios complementarios se solicitaron TC con reconstrucción 3D y Angiotomografía, donde se evidencia una íntima relación con el paquete vascular ilíaco externo. Ante la complicación aguda, se evalúa la necesidad de revisión protésica y se planificó la utilización del abordaje ilioinguinal para la remoción de la copa protruída.
Resultados: el abordaje ilioinguinal permitió el rápido control vascular y la visualización directa de la copa acetabular intrapélvica, logrando su retiro de manera segura. Ante una complicación potencial, da la posibilidad rápida de una cirugía de control de daños efectiva, con acceso directo a la cavidad pélvica. La reconstrucción definitiva se realiza por vía posterolateral. Se colocó una malla metálica, injerto óseo de banco, y copa multiperforada de revisión de metal trabecular. En el postoperatorio se indica la sedestación y ejercicios de movilidad de ambos miembros inferiores. Se indica descarga de peso por 8 semanas con andador de 4 apoyos. No hubo complicaciones con las heridas y los puntos se retiran a los 21 días. El control a los 3 y 6 meses con radiografías muestra buena evolución.
Conclusiones: la utilización del abordaje ilioinguinal para la resolución de este caso permitió completar la cirugía de manera exitosa y sin complicaciones. Debería tenerse siempre en cuenta, sobre todo en casos de protrusiones en el postoperatorio inmediato. Creemos que, en estos casos, la gravedad del daño podría ser fatal si se intenta realizar la revisión solo por via posterior, ya que no se desarrolla tejido fibrótico entre la copa y los elementos nobles de la pelvis, el cual sí estaría presente en una protrusión crónica y funcionaría como una membrana protectiva. El abordaje ilioinguinal es bien conocido y reproducible, con una demanda técnica elevada y larga curva de aprendizaje. Creemos que en manos especializadas es una solución efectiva para el tratamiento de estas lesiones. En la bibliografía también se encuentran reportes con resultados favorables utilizando el abordaje de Stoppa modificado. En cualquier caso, la filosofía es similar, con la premisa de minimizar y/o controlar rápidamente las complicaciones intraoperatorias de la cirugía de revisión en este tipo de casos.