Más allá de la estabilización ósea: Reconstrucción biológica de la unidad funcional volar en luxo fractura expuesta del primer dedo.
Resumen
La articulación interfalángica proximal (IFP) es una articulación sinovial de tipo bisagra con un rango de movimiento entre los 0° y 110° (1). Su estabilidad está garantizada por un complejo ligamentoso tridimensional que incluye los ligamentos colaterales, encargados de la estabilidad lateral, y la placa volar, una estructura fibrocartilaginosa densa que previene la hiperextensión y mantiene la estabilidad anteroposterior (1, 2, 3).
Las lesiones de la placa volar se encuentran entre los traumatismos más frecuentes de la mano, afectando comúnmente a la población joven y activa, especialmente durante actividades deportivas que involucran el manejo de balones (4, 5). El mecanismo de estas lesiones suele ser la hiperextensión y/o la carga axial; dependiendo de la resistencia ligamentaria, se pueden encontrar desde esguinces leves hasta fracturas por avulsión (4, 6, 7).
Pese a su prevalencia, estas lesiones suelen ser subestimadas o pobremente diagnosticadas en su fase aguda (8, 9). Los tratamientos utilizados con frecuencia suelen desarrollar secuelas tales como dolor persistente, contracturas en flexión, inestabilidad dorsal crónica y artritis postraumática (8, 10).