Influencia de la dirección de fijación en el resultado funcional de las fracturas de capitellum: hacia un algoritmo terapéutico
Resumen
Introducción
Las fracturas de capitellum son lesiones infrecuentes y de manejo poco sistematizado. Las clasificaciones existentes permiten describir el patrón fracturario, pero no orientan de manera clara la dirección de fijación. La pérdida de movilidad constituye la principal complicación funcional, por lo que la reducción anatómica, la estabilidad de la fijación y la movilización precoz son objetivos fundamentales. El propósito del presente trabajo es evaluar la influencia de la dirección de fijación en el resultado funcional y proponer un algoritmo terapéutico basado en la clasificación de Morrey.
Material y métodos
Se realizó un estudio retrospectivo observacional de pacientes adultos con fracturas aisladas de capitellum tratados quirúrgicamente entre 2010 y 2017. Se incluyeron fracturas agudas, con fragmentos mayores a 5 mm, tratadas mediante abordaje lateral y fijación con tornillos compresivos sin cabeza. Se excluyeron pacientes pediátricos, fracturas asociadas del radio o cúbito, fracturas complejas no correspondientes al patrón coronal de capitellum/tróclea y fragmentos no osteosintetizables. Se analizaron 10 pacientes, con seguimiento entre 8 meses y 4 años. Se realizó una revisión narrativa de la literatura, seleccionando trabajos que reportaran clasificación de Morrey, dirección de fijación y rango de movilidad.
Resultados
En la serie propia, las fracturas tipo I tratadas con fijación posteroanterior alcanzaron un rango de movilidad aproximado de 145°, mientras que las tipo IV tratadas con fijación anteroposterior alcanzaron aproximadamente 143°. Al contrastar estos datos con la literatura original revisada, la dirección propuesta mostró diferencias descriptivas cercanas al 16% en tipo I y al 6% en tipo IV respecto de la dirección alternativa. No se registraron complicaciones mayores.
Conclusión
La dirección de fijación influye en el resultado funcional y debe adaptarse al patrón fracturario. Se propone un algoritmo orientativo según Morrey: tipo I posteroanterior; tipos II, III y IV anteroposterior, priorizando en tipo IV la reducción anatómica.
Nivel Evidencia IV