MANEJO QUIRÚRGICO DE FRACTURA-AVULSIÓN DE LA TUBEROSIDAD ANTERIOR TIBIAL EN ADOLESCENTE DEPORTISTA
Resumen
Introducción
Las fracturas-avulsión de la tuberosidad anterior de la tibia (TAT) son lesiones infrecuentes en pacientes pediátricos, representando menos del 1% de las lesiones fisarias. Se producen principalmente en adolescentes deportistas próximos al cierre fisario por una contracción excéntrica violenta del cuádriceps. Las fracturas tipo III de la clasificación de Ogden presentan compromiso articular y requieren tratamiento quirúrgico para restaurar la congruencia articular y preservar el mecanismo extensor.
Materiales y métodos
Se presenta el caso de un paciente masculino de 13 años con fractura-avulsión de la TAT tipo IIIA de Ogden secundaria a traumatismo deportivo. Tras el diagnóstico radiográfico se realizó inmovilización inicial y, cinco días después, reducción abierta mediante abordaje pararrotuliano medial y fijación con tornillos canulados de compresión. Posteriormente se indicó inmovilización durante cuatro semanas y rehabilitación kinésica progresiva. La evolución funcional se evaluó mediante la escala de Lysholm.
Resultados
Evolución favorable, sin complicaciones postoperatorias. A los dos meses se evidenció consolidación radiográfica, recuperación completa del rango de movilidad y adecuada función del mecanismo extensor. Al año de seguimiento, el paciente retornó a la práctica deportiva sin restricciones y obtuvo un puntaje de 94/100 en la escala de Lysholm, compatible con un resultado funcional excelente.
Discusión
Los resultados obtenidos coinciden con lo reportado en la literatura, donde la reducción anatómica y la fijación estable mediante tornillos canulados constituyen el tratamiento de elección para las fracturas tipo III de Ogden, permitiendo restaurar la congruencia articular, favorecer la recuperación funcional y disminuir el riesgo de complicaciones como rigidez, alteraciones fisarias o recurvatum.
Conclusión
El tratamiento quirúrgico precoz mediante reducción anatómica y fijación estable permitió obtener un excelente resultado clínico y funcional, destacando la importancia del diagnóstico oportuno y del manejo individualizado de estas lesiones.
Nivel de evidencia: IV.
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